Desolación..., extraño demasiado, siempre un poco más, cada vez más real.
Soy una loca enamorada, y me angustia que lo que amo no está lo suficientemente cerca. La distancia es relativa, quizás a mi amor le parece continentes de distancia, mientras que a ellos les parece escasos kilómetros.
No puedo, no puedo y no quiero más desgarrarme en las noches en tu espacio vacío. Ya no quiero pulular con lo que fué, ni charlar con lo que seguramente tú dirías. He estado pensando mucho en ello, últimamente se ha hecho más palpable mi dolor ¿Por qué nadie puede estar a mi espalda mientras escribo y abrazarme en la madrugada? sólo me queda como premio de consolación un montón de promesas...
No quiero esperar, no puedo porque muero, porque mi amor cada vez es más exigente (o más dócil) y no hay humano que esté dispuesto a protegerlo entre sus manos. Todo son negocios, tu das y yo te presto, tu compras y yo apuesto. Tu sexo yo poemas, tu caricias y yo viento. Y apesar de todo justifico mi masoquismo y peor aún, justifico lo injustificable. Cobijo bajo mis brazos su lujuria y disfruto el placer que es más amargo que dulce. Sí ya sé, y sé muy bien, que lo amargo es más perdurable que lo dulce. Y que este juego es muy sucio, que yo amo y cada palabra me duele como si pariera estrellas rojas, y que las estrellas; frágiles esferas navideñas, se romperán en un suelo que se llama "Pasado"
Bienvenida yo al Pasado, pase usted me dijeron, y yo pase. Triste y rota, quise estar en la sala de espera y todos se burlaron de mí: ¡Sala de espera!-Rieron-¡Pero si estas en el pasado querida! Y después supe, que a cada segundo mi alma se desvanecía de tu presente. ¡Ayuda, yo no quiero estar aquí! Mirad mi vida, sé hacer malabares y crear castillos firmes, sé que puedo dar más, mirad mi corazón llora, mirad estos ojos, yo te amo.
-Y... a ti- susurró el viento.
Sí, pero eso no basta. Pásale el memo de que estamos despedidos de su piel a mis manos, a mis labios, a mi lengua y a mis dientes.
Mi honestidad siempre ha sido la cruz y sus mentiras los clavos. Es tan difícil encontrar alguien que te diga lo que su corazón escupe..., yo lo encontré, y nos dejamos ir.
A veces nos encontramos, a veces nos escondemos, otras tantas nos perdemos, pero siempre regresamos a contarnos una historia polar.
Etiquetas: Bitácora del escritor


